Lunes, 01 de Marzo de 2010 23:21
administrador
Plegaria
Que la espada se doble hasta hacerse hoz,
que las calles ardan sólo la noche de san Juan
en un chisporroteo de risa y fiesta.
Que ninguna madre vea la sangre de su hijo;
que los jóvenes siembren ilusión
y se hagan viejos a la sombra de sus ramas;
que si los hombres son heridos
sean heridas de amor.
Que el rencor no prevalezca;
que las nieblas del olvido y el perdón
sepulten las afrentas del pasado.
que el mensajero que llega a deshora
traiga sólo buenas noticias;
que el albañil levante muros y tejados
sin miedo a que nadie los derribe.
que las puertas se abran
y todos tengan un lugar junto al fuego.
que los hombres hablen;
que la palabra sea puente,
que los diferentes
compartan el pan y el camino
sin dejar de ser distintos;
que entre dos alejadas posiciones
haya siempre un lugar intermedio
y, en él, dos manos que se estrechan.
que los hombres hablen…
que por una noble idea
se viva y no se muera.
que haya paz, Señor;
que haya paz…
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