El siglo XVIII atestigua una curiosa transición no solo en la evolución de los estilos musicales desde el barroco, pasando por el nexo del rococó, hasta el clasicismo, sino también por los cambios en el uso de los instrumentos. Al menos durante la primera mitad del citado siglo conviven la guitarra barroca con el laud hasta caer en desuso.Es con el ocaso del laud, y segœn especialistas a partir de mediados del siglo XVIII que vemos una evolución hacia la guitarra moderna, o mejor dicho la guitarra de la época clásica. (Basta ver los cuadros de Natteum y Goya para ver ejemplos). Pues el nuevo instrumento abandona las cuerdas dobles de su predecesor barroco y se le añade una sexta cuerda, y para compensar la disminución del sonido, se le compesa con un alargamiento de l a caja y una apertura de la rosa en el centro del tablero armónico.
En ésta época se experimenta los primeros intentos de componer para la guitarra, asà fijando las técnicas y texturas básicas como arpegios como acompañamiento y la plasmación de melodÃas turimentariamente armonizadas. En interés en la guitarra de seis cuerdas genera abundantes publicaciones desde métodos, aunque de aspecto preliminar, y mas importante, figurar, principalmente en Inglaterra, Alemania y sobre todo Francia, colecciones de canciones y arias con acompañamiento de guitarra, y además de mÅ“sica de cámara con flauta, violÃn o chelo, aparencen solos generalmente de una factura musical modesta aunque ya no siempre carente de una cierta exigencia técnica instrumental.
Estos inicios dan paso a principio del siglo XIX a una época de esplendor para la composición, ejecución y concertismo en la guitarra. Grandes centros musicales y editoriales como Londres, ParÃs o Viena se nutren de mÅ“sicos de distintos paÃses y especialmente del éxodo de prominentes instrumentistas italianos entre los que figuran los guitarristas Carulli y Giuliani. Ferdiando Carulli (Napoles, 1770-Parias, 1841).
Entre su producción didáctica destaca su Methode de Guitare op. 241, Paris 1808, y L«Harmonie applique a la guitare, Paris, 125 ya enseña una armonÃa más correcta y elaborada. Sus obras abarcan desde solos hasta mÅ“sica de cámara con flauta, violÃn, e incluso varios conciertos con pequeña orquesta cámara, aunque tal vez destaca sobre todo su mÅ“sica original y adaptaciones para dos guitarras. Mauro Giuliani (Bisceglie, 1781-Napoles 1829)
Se establece en Viena en 1806, y poseyendo un extraordinario dominio técnico y virtuostico del instrumento, no sorprende que tuviese una gran amistad con grandes mÅ“sicos como los pianistas Moscheles, Hummel y Diabelli (también guitarrista) y el vionlinista Mayseder, y con quienes contase para colaboraciones artÃsticas. Su opus para guitarra es enorme, abarcando desde solos, duos, mÅ“sica de cámara, canciones y concietos.
Francois de Fossa, Perpignana 1775- ParÃs, 1849. Si bien se lsabe que el princicipal empleo de de Fossa fue militar, casi nada se sabe de su exacta formación musical menos que la mÅ“sica parecÃa una constante en su vida, y que posiblemente aprendiese la guitarra cuando servÃa a los ejercitos de España y de Mexico.
La mÅ“tua admiración y amistad que mantenÃa con el insigne guitarrista madrileño Dionisio Aguado hizo que este le coincidiese la confianza en que colaborase en la corrección de ciertas teorÃas de su método, sobre todo en lo que respecta a modulaciones. Poso se ha podido documentar hasta ahora sobre la mÅ“sica ni la vida de este compositor, menos su interpretación de los famosos quintetos de Boccherini. No gozó de éxito en el terreno editorial, aunque ésta independencia del aspecto comercial del mismo posiblemente le otorgase mayor ndividualidad tal como demuestra su cuarteto opus 19 texturas dialogantes, variedad rÃtmica y mayor interés armónico; asà junto con los mencionados compositores, de Fossa y otros como Sor y Schubert, ayuda avanzar hacia la consolidación y modernización musical y técnica en la guitarra.
La Música en el Tiempo

