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Juan Huarte de Juan

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SEMBLANZAS


JUAN HUARTE DE SAN JUAN
¿1529 – 1588?

"Examen de ingenios para las ciencias”
Donde se muestra la diferencia de habilidades que hay en los hombres, y el género de letras que a cada uno responde en particular.

Un pensador, con un único libro, ha pasado a los anales de la historia de la literatura y de las ciencias, por las grandes y fecundas aportaciones a lo que estamos denominando humanismo. Juan Huarte de San Juan puede definirse como el gran humanista. Su “Examen de ingenios”, dedicado “a la Majestad del Rey Don Felipe, nuestro señor”, lo elevó a la gloria de los grandes maestros de la humanidad.
Médico y filósofo español, representa como ningún otro pensador de las lenguas hispanas una honda preocupación por los problemas de los seres humanos y de la sociedad.
No sabemos mucho de su vida. Nace Huarte en San Juan de Pie de Puerto (Navarra) hacia el año 1529. Su familia emigra hacia Castilla cuando San Juan es abandonada por los castellanos. Tiene la casa principal en Linares (Jaén), pero su vida y su fama aparecen unidas indisolublemente a la ciudad de Baeza (Jaén), de la que fue su médico, con licencia para ejercer del mismo rey Felipe II.
Existe un libro monográfico sobre nuestro autor en ediciones del Orto, “Huarte de San Juán”, escrito por Luis García Vega. Una tesina: “La concepción del ingenio en Huarte de San Juan” de José Javier Biurrum Lizarazu (Salamanca, Julio, 1994), y un excelente estudio del José Biedma, doctor en filosofía.
Es uno de los autores hispanos más traducidos y editados fuera de nuestras fronteras. Si caracterizamos a los seres humanos por la racionalidad, Huarte es el modelo a seguir. Es uno de los exorcistas del humanismo, espantador renacentista de los diablos medievales, uno de los primeros naturistas de la modernidad, genial precursor de la psicología moderna, gran desmitificador del mundo y modelo de racionalidad, escribe el doctor Biedma.
Huarte es considerado el gran precursor, pues abre los caminos a múltiples ciencias y a un pensamiento con vocación de modernidad. Una de las mayores aportaciones del doctor Huarte es su concepto de naturaleza. Superado el pensamiento medieval sobre la naturaleza, ofrece un nuevo concepto científico moderno, propio de su genio y talante científicos. Filósofo natural, ofrece un sentido humanizado de la naturaleza, a la vez que compatibiliza el concepto de humanismo con el método científico. Estamos ante el precursor de la ciencia humanística.
La naturaleza humana ofrece una visión del hombre como ser natural, “el más hermoso animal de cuantos naturaleza crió”.
El Examen de ingenios se convirtió en un modelo del nuevo espíritu científico moderno, y así lo asumieron muchos pensadores posteriores. Huarte renuncia a recurrir a las causas transcendentes o sobrenaturales para la explicación de los fenómenos, y desecha la complicada y abstracta jerigonza de la ciencia escolástica, en beneficio de la observación, la revisión crítica, la formulación de hipótesis y el análisis de los hechos, continúa el doctor Biedma. Explica los hechos según lo que Dios ha puesto en la naturaleza y no atribuye las causas a la voluntad divina. Dios es autor de las leyes naturales que rigen el mundo.
Según la opinión del doctor Biedma que nosotros apoyamos, el Examen posee el gran valor de demostrar que la formación científica – racional y empírica se inició en España un siglo antes que en el resto del continente, y pone de manifiesto la raíz hispana de muchas de las ideas que cristalizarán en los grandes tratados filosóficos y científicos de los siglos siguientes.
Deja de lado el latín y ya utiliza el castellano, “la lengua que mejor sé”, la lengua de las gentes. Quiere incorporar la ciencia, la cultura, propias de la élite, al mundo real de la vida. Prefiere la divulgación de los conocimientos para que puedan ser útiles al pueblo y renuncia a la consideración de científico aislado de los sujetos para los que la ciencia surge. De nuevo su humanismo.
En el estudio de la naturaleza humana, piensa que ésta se investiga en cada hombre según su temperamento. El temperamento es causa de sus habilidades, actividades, virtudes y vicios, y raíz de la singularidad de cada ingenio.
Huarte junta de nuevo el arte con la naturaleza, y ambos al servicio de los seres humanos y de la sociedad.

Pide Huarte al Rey que publique una ley mediante la cual cada persona se dedique, dentro de la república, a las tareas para las que demuestre más talento. La madre naturaleza provee a cada uno de sus hijos de las capacidades necesarias para ejercer con eficacia las obras que la república tenga a bien encomendarle.
¿No nos recuerda este pensamiento el comienzo del Discurso del Método de Descartes, escrito un siglo después? O cuando escribe: “Pero como todas las animas racionales sean de igual perfección, así la del sabio, como la del necio, no se puede afirmar que naturaleza, en esta significación, es la que hace al hombre hábil, porque, si esto fuese verdad, todos los hombres tendrían igual ingenio y saber”.
“Enseñar cosas delicadas a hombres de bajo entendimiento era gastar el tiempo en vano y echar a perder la doctrina”. La nueva pedagogía propone conocer la naturaleza humana, el ingenio con que la naturaleza ha dotado a cada hombre. “A cada diferencia de ingenio le responde, en eminencia, una sola ciencia y no más”.
“Si no aciertas a elegir la que responde a tu habilidad natural, tendrás de las otras gran remisión, aunque trabajes días y noches”. El mismo Jesucristo había propuesto en el evangelio de San Mateo que Dios repartió los talentos a cada uno “según su capacidad”.
“Nuestra anima racional, aunque es incorruptible, siempre anda asida de las disposiciones del cerebro, las cuales, si no tales cuales son menester para discurrir y filosofar, dice y hace mil disparates”.
A los significados metafísico y fisiológicos de la naturaleza del hombre, Huarte yuxtapone la noción del humanismo renacentista. Es el carácter ético en que cristaliza el temperamento a través del ejercicio de la virtud y de las obras propias. La nobleza y dignidad humanas se ganan no se heredan por los “hijosdalgo”, (Biedma).
Pero el temperamento natural condiciona el carácter moral tanto como las aptitudes generales para las ciencias y los oficios, dependiendo el éxito de la armonía entre las partes del ánimo. A las facultades superiores del espíritu humano da Huarte el título general de ingenio que funciona como la tierra con las semillas. El ingenio, el talento, crece con lo que poco a poco vamos entendiendo y rumiando, disponiéndose así mejor día a día.
Distingue entre inteligencia, imaginativa y memoria. Esta es meramente pasiva. El entendimiento es la potencia más noble del hombre. El doctor Biedma ha reconocido que Huarte anticipa a Kant en su descripción del proceder del entendimiento. El entendimiento es más fácil de engañar que los objetos de los sentidos porque los sentidos tienen ser real, firme y estable por naturaleza, “pero la verdad que el entendimiento ha de contemplar, si él mismo no la hace y no la compone, ningún ser formal tiene de suyo”.
Clasifica las ciencias según las facultades, el ingenio, que a cada uno corresponden. Unas corresponden a la memoria, como la gramática, jurisprudencia, latín y lenguas en general. La teología, la medicina, la dialéctica, la filosofía natural y moral corresponden al entendimiento; y las artes, en general, la poesía, la elocuencia, ,las matemáticas, pertenecen a la imaginativa.
Insiste Huarte en el valor objetivo del contenido de las impresiones sensibles, lo dado, contrapuesto a las composiciones, figuras y opiniones fabricados por el entendimiento, y que son constructos suyos. Los sensibilia son anteriores al conocimiento objetivo, eso es, al objeto formalizado por el entendimiento. He aquí dos siglos antes de la primera edición de la Crítica de la Razón Pura (1781), la determinación del entendimiento como una facultad creadora, y del conocimiento como un hacer y una composición inteligente( ingeniosa), que atribuye forma y supone estructura en el desorden material de lo sensible, (Biedma).
De modo parecido a Hume en el Tratado de la Naturaleza Humana asigna una función transcendental a la imaginación, como facultad de enlace entre la sensibilidad y las acciones del entendimiento. Es la imaginación la que saca las figuras de la memoria para ofrecérselas al entendimiento. La analogía entre la doctrina de Huarte y la de la “analítica transcendental” es tan grande que nos parece muy verosímil que ésta deba algo a aquélla. La necesidad de una crítica de la razón, esto es, de un análisis de sus límites, es expresada a continuación....(Biedma).
Huarte se ha formado en la filosofía clásica. Conoce bien a Platón y a Aristóteles. Influido por Tomás de Aquino acepta la doctrina de la ley natural impresa por Dios en la naturaleza y en el hombre. También sigue al de Aquino en que, además de la razón, es necesaria la fe, “porque entendiendo Dios cuan inciertas son las cosas humanas y con cuanta facilidad se engañan los hombres, no consintió que cosas tan altas y de tanta importancia quedasen a sola su determinación”... Y así “lo que no se puede alcanzar con fuerzas humanas revela”.
El Examen de ingenios transporta nuestras mentes hacia tiempos y lugares familiares, “hacia “un lugar de la Mancha de cuyo nombre no quiero acordarme. Alguien ha advertido al igual que nosotros que, aunque Cervantes no alude directamente a Huarte de San Juan, sin embargo en más de un aspecto la semblanza de la condición física y mental de Don Quijote concuerda con los planteamientos expuestos en el Examen de ingenios. Es bastante probable que la caracterización del hidalgo manchego como un hombre ingenioso, que determina desde el título del libro uno de los rasgos más sobresalientes del personaje, se haya fundamentado en la obra del doctor Huarte.

Para las gentes de la época Don Quijote era de un temperamento colérico. “Se le encendía la cólera”. Don Quijote se aficionará con obstinación a leer libros de caballerías y “del poco dormir y el mucho leer se le resecó el celebro”. Ya en El Examen de Ingenios se había apuntado que “la vigilia de todo el día deseca y endurece el cerebro, y el sueño lo humedece y fortifica”. La ausencia de humedad produce una inestabilidad de los humores que desemboca en el trastorno mental de Don Quijote, debido a que los libros de caballerías le tenían tan conjurado que “se le pasaban las noches leyendo de claro en claro y los días de turbio en turbio”.
Don Quijote deviene loco porque en él la imaginación y la fantasía, están templadas de una forma muy particular. Dice Cervantes que a Don Quijote la fantasía se le asentó en la imaginación “de tal modo que era verdad toda aquella máquina de aquellas sonadas soñadas invenciones que leía”.
Tampoco debemos olvidar que Huarte vive tiempos de inquisición. El aspecto revolucionario del Examen no pasó desapercibido a la inquisición, y fue expurgado. Sobre todo el tema de la continuidad substancial entre cuerpo y alma, entre naturaleza y espíritu. Podríamos seguir recordando a Descartes. Huarte, convencido católico, pensaba que la inmortalidad del alma era cuestión de fe y no de razonamiento filosófico, como después hará Kant.
Si la obra de Huarte influyó en todo el pensamiento europeo de los siglos posteriores, también continúa mereciendo el respeto y la admiración en nuestros días. Hemos visto que la influencia de Huarte en el perfil psicológico que Cervantes da al ingenioso hidalgo Don Quijote parece fuera de toda duda. De la misma manera Chomsky admite su influencia, al citarle como precursor de su innatismo racionalista. Piensa que el doctor Huarte fue el primero que consideró el ingenio humano como una potencia generativa y fecunda y nos reveló en su Examen la capacidad creadora de la imaginación poética. No olvidemos a Lessing, Schopenhauer, Nietzsche y multitud de lingüistas, pedagogos y filósofos, en quienes ha dejado huellas profundas.
Huarte fue el creador de al menos tres ciencias nuevas: la psicología diferencial, la orientación profesional y la eugenesia. Parece que el mismo Bacon habría sido influido en su clasificación de las ciencias. De esta manera llega la influencia de Huarte a los campos de la epistemología y de la psicología racional. Utiliza la palabra “ensayo” con el sentido de experimento mucho antes que el propio Galileo. Gall le cita expresamente como precursor de la frenología.
Hemos pretendido poner de manifiesto la pertinencia filosófica y las aportaciones al humanismo de este doctor hispano, desvelando y aclarando su conexión con el pensamiento moderno. Mostramos el camino que recorrió y que sigue ahí perenne buscando continuación. Huarte busca la Utopía, como Tomás Moro, Maquiavelo y todos cuantos han luchado por un mundo mejor. ¡Qué diríamos de Marx o Nietzsche! ¿Seremos capaces de ver los puentes que nos llevan al super hombre? Ese es nuestro gran reto.

José María Calvo de Andrés