SEMBLANZASJUAN HUARTE DE SAN JUAN
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Un pensador,
con un único libro, ha pasado a los anales de la historia de
la literatura y de las ciencias, por las grandes y fecundas aportaciones
a lo que estamos denominando humanismo. Juan Huarte de San
Juan puede definirse como el gran humanista. Su “Examen
de ingenios”, dedicado “a la Majestad del Rey Don Felipe,
nuestro señor”, lo elevó a la gloria de los grandes
maestros de la humanidad.
Médico y filósofo español, representa como ningún
otro pensador de las lenguas hispanas una honda preocupación
por los problemas de los seres humanos y de la sociedad.
No sabemos mucho de su vida. Nace Huarte en San Juan de Pie de Puerto
(Navarra) hacia el año 1529. Su familia emigra hacia Castilla
cuando San Juan es abandonada por los castellanos. Tiene la casa principal
en Linares (Jaén), pero su vida y su fama aparecen unidas indisolublemente
a la ciudad de Baeza (Jaén), de la que fue su médico,
con licencia para ejercer del mismo rey Felipe II.
Existe un libro monográfico sobre nuestro autor en ediciones
del Orto, “Huarte de San Juán”, escrito por Luis
García Vega. Una tesina: “La concepción del ingenio
en Huarte de San Juan” de José Javier
Biurrum Lizarazu (Salamanca, Julio, 1994), y un excelente estudio
del José Biedma, doctor en filosofía.
Es uno de los autores hispanos más traducidos y editados fuera
de nuestras fronteras. Si caracterizamos a los seres humanos por la
racionalidad, Huarte es el modelo a seguir. Es uno de los exorcistas
del humanismo, espantador renacentista de los diablos medievales,
uno de los primeros naturistas de la modernidad, genial precursor
de la psicología moderna, gran desmitificador del mundo y modelo
de racionalidad, escribe el doctor Biedma.
Huarte es considerado el gran precursor, pues abre los caminos a múltiples
ciencias y a un pensamiento con vocación de modernidad. Una
de las mayores aportaciones del doctor Huarte es su concepto de naturaleza.
Superado el pensamiento medieval sobre la naturaleza, ofrece un nuevo
concepto científico moderno, propio de su genio y talante científicos.
Filósofo natural, ofrece un sentido humanizado de la naturaleza,
a la vez que compatibiliza el concepto de humanismo con el método
científico. Estamos ante el precursor de la ciencia humanística.
La naturaleza humana ofrece una visión del hombre como ser
natural, “el más hermoso animal de cuantos naturaleza
crió”.
El Examen de ingenios se convirtió en un modelo del nuevo espíritu
científico moderno, y así lo asumieron muchos pensadores
posteriores. Huarte renuncia a recurrir a las causas transcendentes
o sobrenaturales para la explicación de los fenómenos,
y desecha la complicada y abstracta jerigonza de la ciencia escolástica,
en beneficio de la observación, la revisión crítica,
la formulación de hipótesis y el análisis de
los hechos, continúa el doctor Biedma. Explica los hechos según
lo que Dios ha puesto en la naturaleza y no atribuye las causas a
la voluntad divina. Dios es autor de las leyes naturales que rigen
el mundo.
Según la opinión del doctor Biedma que nosotros apoyamos,
el Examen posee el gran valor de demostrar que la formación
científica – racional y empírica se inició
en España un siglo antes que en el resto del continente, y
pone de manifiesto la raíz hispana de muchas de las ideas que
cristalizarán en los grandes tratados filosóficos y
científicos de los siglos siguientes.
Deja de lado el latín y ya utiliza el castellano, “la
lengua que mejor sé”, la lengua de las gentes. Quiere
incorporar la ciencia, la cultura, propias de la élite, al
mundo real de la vida. Prefiere la divulgación de los conocimientos
para que puedan ser útiles al pueblo y renuncia a la consideración
de científico aislado de los sujetos para los que la ciencia
surge. De nuevo su humanismo.
En el estudio de la naturaleza humana, piensa que ésta se investiga
en cada hombre según su temperamento. El temperamento es causa
de sus habilidades, actividades, virtudes y vicios, y raíz
de la singularidad de cada ingenio.
Huarte junta de nuevo el arte con la naturaleza, y ambos al servicio
de los seres humanos y de la sociedad.
Pide Huarte al Rey que publique una ley mediante la cual cada persona
se dedique, dentro de la república, a las tareas para las que
demuestre más talento. La madre naturaleza provee a cada uno
de sus hijos de las capacidades necesarias para ejercer con eficacia
las obras que la república tenga a bien encomendarle.
¿No nos recuerda este pensamiento el comienzo del Discurso
del Método de Descartes, escrito un siglo después? O
cuando escribe: “Pero como todas las animas racionales sean
de igual perfección, así la del sabio, como la del necio,
no se puede afirmar que naturaleza, en esta significación,
es la que hace al hombre hábil, porque, si esto fuese verdad,
todos los hombres tendrían igual ingenio y saber”.
“Enseñar cosas delicadas a hombres de bajo entendimiento
era gastar el tiempo en vano y echar a perder la doctrina”.
La nueva pedagogía propone conocer la naturaleza humana, el
ingenio con que la naturaleza ha dotado a cada hombre. “A cada
diferencia de ingenio le responde, en eminencia, una sola ciencia
y no más”.
“Si no aciertas a elegir la que responde a tu habilidad natural,
tendrás de las otras gran remisión, aunque trabajes
días y noches”. El mismo Jesucristo había propuesto
en el evangelio de San Mateo que Dios repartió los talentos
a cada uno “según su capacidad”.
“Nuestra anima racional, aunque es incorruptible, siempre anda
asida de las disposiciones del cerebro, las cuales, si no tales cuales
son menester para discurrir y filosofar, dice y hace mil disparates”.
A los significados metafísico y fisiológicos de la naturaleza
del hombre, Huarte yuxtapone la noción del humanismo renacentista.
Es el carácter ético en que cristaliza el temperamento
a través del ejercicio de la virtud y de las obras propias.
La nobleza y dignidad humanas se ganan no se heredan por los “hijosdalgo”,
(Biedma).
Pero el temperamento natural condiciona el carácter moral tanto
como las aptitudes generales para las ciencias y los oficios, dependiendo
el éxito de la armonía entre las partes del ánimo.
A las facultades superiores del espíritu humano da Huarte el
título general de ingenio que funciona como la tierra con las
semillas. El ingenio, el talento, crece con lo que poco a poco vamos
entendiendo y rumiando, disponiéndose así mejor día
a día.
Distingue entre inteligencia, imaginativa y memoria. Esta es meramente
pasiva. El entendimiento es la potencia más noble del hombre.
El doctor Biedma ha reconocido que Huarte anticipa a Kant en su descripción
del proceder del entendimiento. El entendimiento es más fácil
de engañar que los objetos de los sentidos porque los sentidos
tienen ser real, firme y estable por naturaleza, “pero la verdad
que el entendimiento ha de contemplar, si él mismo no la hace
y no la compone, ningún ser formal tiene de suyo”.
Clasifica las ciencias según las facultades, el ingenio, que
a cada uno corresponden. Unas corresponden a la memoria, como la gramática,
jurisprudencia, latín y lenguas en general. La teología,
la medicina, la dialéctica, la filosofía natural y moral
corresponden al entendimiento; y las artes, en general, la poesía,
la elocuencia, ,las matemáticas, pertenecen a la imaginativa.
Insiste Huarte en el valor objetivo del contenido de las impresiones
sensibles, lo dado, contrapuesto a las composiciones, figuras y opiniones
fabricados por el entendimiento, y que son constructos suyos. Los
sensibilia son anteriores al conocimiento objetivo, eso es, al objeto
formalizado por el entendimiento. He aquí dos siglos antes
de la primera edición de la Crítica de la Razón
Pura (1781), la determinación del entendimiento como una facultad
creadora, y del conocimiento como un hacer y una composición
inteligente( ingeniosa), que atribuye forma y supone estructura en
el desorden material de lo sensible, (Biedma).
De modo parecido a Hume en el Tratado de la Naturaleza Humana asigna
una función transcendental a la imaginación, como facultad
de enlace entre la sensibilidad y las acciones del entendimiento.
Es la imaginación la que saca las figuras de la memoria para
ofrecérselas al entendimiento. La analogía entre la
doctrina de Huarte y la de la “analítica transcendental”
es tan grande que nos parece muy verosímil que ésta
deba algo a aquélla. La necesidad de una crítica de
la razón, esto es, de un análisis de sus límites,
es expresada a continuación....(Biedma).
Huarte se ha formado en la filosofía clásica. Conoce
bien a Platón y a Aristóteles. Influido por Tomás
de Aquino acepta la doctrina de la ley natural impresa por Dios en
la naturaleza y en el hombre. También sigue al de Aquino en
que, además de la razón, es necesaria la fe, “porque
entendiendo Dios cuan inciertas son las cosas humanas y con cuanta
facilidad se engañan los hombres, no consintió que cosas
tan altas y de tanta importancia quedasen a sola su determinación”...
Y así “lo que no se puede alcanzar con fuerzas humanas
revela”.
El Examen de ingenios transporta nuestras mentes hacia tiempos y lugares
familiares, “hacia “un lugar de la Mancha de cuyo nombre
no quiero acordarme. Alguien ha advertido al igual que nosotros que,
aunque Cervantes no alude directamente a Huarte de San Juan,
sin embargo en más de un aspecto la semblanza de la condición
física y mental de Don Quijote concuerda con los planteamientos
expuestos en el Examen de ingenios. Es bastante probable que la caracterización
del hidalgo manchego como un hombre ingenioso, que determina desde
el título del libro uno de los rasgos más sobresalientes
del personaje, se haya fundamentado en la obra del doctor Huarte.
Para las gentes de la época Don Quijote era de un temperamento
colérico. “Se le encendía la cólera”.
Don Quijote se aficionará con obstinación a leer libros
de caballerías y “del poco dormir y el mucho leer se
le resecó el celebro”. Ya en El Examen de Ingenios se
había apuntado que “la vigilia de todo el día
deseca y endurece el cerebro, y el sueño lo humedece y fortifica”.
La ausencia de humedad produce una inestabilidad de los humores que
desemboca en el trastorno mental de Don Quijote, debido a que los
libros de caballerías le tenían tan conjurado que “se
le pasaban las noches leyendo de claro en claro y los días
de turbio en turbio”.
Don Quijote deviene loco porque en él la imaginación
y la fantasía, están templadas de una forma muy particular.
Dice Cervantes que a Don Quijote la fantasía se le asentó
en la imaginación “de tal modo que era verdad toda aquella
máquina de aquellas sonadas soñadas invenciones que
leía”.
Tampoco debemos olvidar que Huarte vive tiempos de inquisición.
El aspecto revolucionario del Examen no pasó desapercibido
a la inquisición, y fue expurgado. Sobre todo el tema de la
continuidad substancial entre cuerpo y alma, entre naturaleza y espíritu.
Podríamos seguir recordando a Descartes. Huarte, convencido
católico, pensaba que la inmortalidad del alma era cuestión
de fe y no de razonamiento filosófico, como después
hará Kant.
Si la obra de Huarte influyó en todo el pensamiento europeo
de los siglos posteriores, también continúa mereciendo
el respeto y la admiración en nuestros días. Hemos visto
que la influencia de Huarte en el perfil psicológico que Cervantes
da al ingenioso hidalgo Don Quijote parece fuera de toda duda. De
la misma manera Chomsky admite su influencia, al citarle como precursor
de su innatismo racionalista. Piensa que el doctor Huarte fue el primero
que consideró el ingenio humano como una potencia generativa
y fecunda y nos reveló en su Examen la capacidad creadora de
la imaginación poética. No olvidemos a Lessing, Schopenhauer,
Nietzsche y multitud de lingüistas, pedagogos y filósofos,
en quienes ha dejado huellas profundas.
Huarte fue el creador de al menos tres ciencias nuevas: la psicología
diferencial, la orientación profesional y la eugenesia. Parece
que el mismo Bacon habría sido influido en su clasificación
de las ciencias. De esta manera llega la influencia de Huarte a los
campos de la epistemología y de la psicología racional.
Utiliza la palabra “ensayo” con el sentido de experimento
mucho antes que el propio Galileo. Gall le cita expresamente como
precursor de la frenología.
Hemos pretendido poner de manifiesto la pertinencia filosófica
y las aportaciones al humanismo de este doctor hispano, desvelando
y aclarando su conexión con el pensamiento moderno. Mostramos
el camino que recorrió y que sigue ahí perenne buscando
continuación. Huarte busca la Utopía, como Tomás
Moro, Maquiavelo y todos cuantos han luchado por un mundo mejor. ¡Qué
diríamos de Marx o Nietzsche! ¿Seremos capaces de ver
los puentes que nos llevan al super hombre? Ese es nuestro gran reto.
José María Calvo de Andrés
Juan Huarte de Juan


