SEMBLANZAS
MARCIAL
Marco Valerio Marcial
es un clásico de la literatura, nació en Bílbilis,
cerca de la actual Calatayud, en el año 40 d. C. Y murió
en el 104 d. C. En la misma ciudad que le vio nacer. En el 64 se trasladó
a Roma para terminar sus estudios jurídicos. Muertos Séneca
y Lucano, Marcial se quedó sin protectores, por lo que llevó
una vida de parásito y adulador, casi siempre al borde de la
miseria. Gozó de la protección del emperador Domiciano,
durante cuyo reinado publicó toda su obra. En el año
98, después de la reacción antidomiciana, regresó
a Bílbilis.
Obra
El primer libro que compone es el que tenía
en los manuscritos el nombre de Epigrammaton liber y posteriormente
Gruter, en la edición del año 1602, tituló Liber
de spectaculis. El libro nos ha llegado incompleto. Parece ser que
Marcial comenzó la composición de este libro en el año
80 con ocasión de la inauguración del anfiteatro flavio.
Los temas tratados en él son diversos: cacerías, luchas
de fieras, combates de gladiadores, naumaquias, hechos extraordinarios,
epigramas en alabanza del emperador.
Los libros XIII y XIV fueron compuestos a continuación, en
los años 84 y 85 respectivamente. Xenia, que es el título
del XIII, son los regalos que los romanos se hacían y Apophoreta
los que se sorteaban entre los invitados al banquete y éstos
se llevaban a su casa. Los epigramas de estos libros son, excepto
los de carácter proemial, de dos versos y tienen también
un título dado a cada epigrama por el poeta.
Los libros I a XII corresponden a los años 85-102; los once
primeros los publicó el poeta en Italia, el libro XII fue compuesto
en Hispania. El contenido de estos libros es muy variado; la mayor
parte la integran epigramas de carácter burlesco y de escarnio
o bien son humorísticos y obscenos. Este género contaba
con unos antecedentes cuyos primeros testimonios se remontan a antiguas
inscripciones que aparecían en el frontis de un arco, en el
dintel de un mausoleo o en la base de una estatua, y su contenido
podía ser funerario, laudatorio, emotivo o despreciativo, según
la ocasión para la que fueron creados. En sus orígenes
se confunde con el epitafio, inscripción muy breve hecha sobre
una tumba y que suele encerrar un pensamiento filosófico, invitando
al recuerdo del desaparecido.
Para completar la producción de Marcial, atribuidad o perdida,
se debe añadir:
-
Dos epigramas dudosos, conservados en la Antología
Palatina (el 26 y el 276 en la edición de Riese).
-
Veintidós epigramas no auténticos
que Adriano de Jongue, su primer editor, afirma haber recogido de
glosarios y viejos manuscritos.
-
Una colección de poesías juveniles
que el mismo Marcial dice haber publicado y de la que sólo
conocemos este aserto (véase infra, Epigr. I, 113).
La versificación de los epigramas es variada,
pero los metros preferidos por Marcial para sus epigramas son los
siguientes:
-
Dístico elegíaco: compuesto por
un hexámetro y un pentámetro:
Nescio tam multis quid scribas, Fauste, puellis:
Hoc scio, quod scribit nulla puella tibi. (XI, 64)
-
Endecasílabo faleceo: compuesto de glicónico
más baqueo:
Artis Phidiacae toreuma clarum
Pisces aspicis: adde aquam, natabunt. (III, 35)
-
Otros metros menos empleados son el metro epódico,
compuesto de un trímetro yámbico seguido de dímetro
yámbico:
Romam petebat esuritor Tuccius
Profectus ex Hispania.
Occurrit illi sportularum fabula
A ponte rediit Mulvio. (III, 14)
-
y el trímetro yámbico escazonte
o coliambo (“que cojea”), llamado así por el
final trocaico inesperado:
Extemporalis factus est meus rhetor :
Calpurnium non scripsit, et salutavit. (V, 54)
En cuanto a la técnica y composición
de los epigramas, se ha hecho notar en Marcial una especial atención
a lo que se ha dado en llamar las cumulationes; se trata de recurrir
a todos los procedimientos retóricos de la época: lítotes,
metonimias, metáforas, juegos de palabras, hipérboles,
repeticiones, paralelismos, antítesis, paradojas, paronomasias,
comparaciones, ejemplos mitológicos etc...Un procedimiento
constante en Marcial es el empleo de vocativos y de interrogantes.
Pese a todo ello, sus versos son fáciles y asequibles al oyente
y al lector, que apenas han de esforzarse para lograr una cabal comprensión.
Como formas más frecuentes en los epigramas de Marcial encontramos
el que presenta una preparación seguida de una aclaración
o explicación: primero se presenta un hecho (descriptio), para
pasar a continuación a un desenlace con gracia chispeante (conclusio).
Sirvan como ejemplos estos dos breves epigramas:
Nuper erat medicus, nunc est vispillo Diaulus
Quod vispillo facit, fecerat et medicus.
(Libro de epigramas I, 47)
Oplomachus nunc es, fueras opthalmicus ante,
Fecisti medicus quod facis oplomachus.
(Libro de epigramas VIII, 74)
Una segunda en que se presentan los epigramas es la que responde
al tipo quod-non-sed, como en el siguiente epigrama:
Raptus abit media quod ad aethera taurus harena,
Non fuit hoc artis, sed pietatis opus.
(Libro de espectáculos 16)
Entre los mayores logros de Marcial está el haber dado al epigrama
carta de ciudadanía en la literatura latina como género
literario. En esta aportación suya incorpora la tradición
latina anterior epigramática y no epigramática; en él
influyeron notablemente autores como Ovidio, Propercio, Horacio y
sobre todo Catulo.
La finalidad del epigrama es fustigar los vicios sin herir pero sin
herir a las personas. En los epigramas se encuentra la imagen del
poeta y de la sociedad de su época; por ellos desfilan todos
los tipos de la sociedad: abogados, médicos, maestros, poetas,
mercaderes, parásitos, prostitutas, etc., pero no de un modo
vago y generalizado, sino con detalles exactos y precisos: son personajes
vivos y a veces caricaturizados. El realismo de Marcial llega a veces
hasta la trivialidad y grosería.
Los epigramas de Marcial tuvieron un éxito considerable, pues
se leían no sólo en Roma, sino en las provincias y hasta
en la lejana Bretaña.
Selección de epigramas
Ya al comienzo de sus doce libros de epigramas dirige
el poeta una carta al lector, que le sirve a Marcial para defender,
por una parte, el carácter inofensivo de sus epigramas y, por
otra, para justificar el carácter licencioso. Dice así
dicha carta:
"Confío en haber mostrado en mis escritos tal moderación
que nadie que piense bien de sí mismo será capaz de
quejarse de ellos, dado que sirven de diversión dejando a salvo
el respeto debido incluso a las personas de las clases más
bajas; respeto que faltó en los autores antiguos, hasta el
punto de que atacaron personajes no sólo reales, sino incluso
influyentes. Sea mi fama más barata y apruébese en mí
el ingenio como la última cualidad. Quede lejos de la inocencia
de mis juegos el intérprete mal intencionado y que nadie plagie
mis epigramas: actúa mal quien es ingenioso a costa del libro
del otro. Me excusaría de la franqueza lasciva de mi vocabulario,
esto es, de la lengua de los epigramas, si estuviera sentando un precedente:
así escribe Catulo, así Marso, así Pedón,
así Getúlico, así todo el que es leído.
Si con todo alguien es tan escrupulosamente puritano que en su presencia
no se permite hablar latín en ninguna de mis páginas,
puede contentarse con esta carta o mejor con el título. Los
epigramas se escriben para quienes están acostumbrados a contemplar
los juegos Florales. No entre Catón en mi teatro o, si entra,
que se limite a ser espectador. Creo que estoy en mi derecho si cierro
esta carta con unos versos:
Si conocías el rito agradable de la
divertida Flora,
Los juegos festivos y la licencia del vulgo,
¿por qué viniste, severo Catón, al teatro?
¿acaso habías venido sólo para salirte?."
Añadimos, a continuación, algunos
epigramas representativos de la obra de Marcial:
"Un pérfido león había
herido con boca desagradecida a su domador, atreviéndose a
manchar unas manos tan conocidas; pero sufrió un castigo digno
de tan gran crimen y el que no había soportado los azotes,
soportó los dardos. ¡Cómo conviene que sean las
costumbres de los hombres bajo un príncipe tal , que ordena
que el natural de las fieras sea más apacible!"
(Libro de espectáculos 10)
"Una jabalina muy pesada ya por el fruto
de su maduro vientre, parió una cría, convirtiéndose
en madre gracias a una herida. Y el hijo no permaneció en tierra,
sino que, al caer la madre, comenzó a correr. ¡Oh, cuánto
ingenio se tiene en circunstancias inesperadas!"
(Libro de espectáculos 14)
"Aquí está el renombrado Marcial, a quien lees,
a quien reclamas, conocido en todo el orbe por sus agudos libritos
de epigramas; la gloria que le tributaste, lector solícito,
cuando vivía y sentía, pocos poetas la tienen después
de la muerte."
(Libro de epigramas I 1)
"Todas las fruslerías que escribí
hace tiempo, cuando era joven e incluso niño y mis bagatelas,
que ni yo mismo ya recuerdo, si quieres emplear mal tus buenas horas
y miras con malos ojos tu ocio, lector, se las pedirás a Quinto
Polio Valeriano gracias al cual no les está permitido a mis
tonterías perecer."
(Libro de epigramas I, 113)
"¿Por qué me envías,
Pola, coronas de flores recién cortadas? Prefiero aspirar rosas
ajadas por tus manos."
(Libro de epigramas XI, 89)
Biblioteca
Si no me das libros elegidos, dejaré entrar polillas y
amenazadoras carcomas.
(XIV, 37)
Cebollas
Teniendo una esposa vieja y el miembro muerto, no puedes saciarte
con ninguna otra cosa que no sean cebollas.
(XIII, 34)
José Miguel García Ruiz
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