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Filosofía. Amor al saber.
Este concepto de filosofía nos señala un camino, el camino
hacia el amor. En verdad ¿puede hacerse algo que merezca la pena
sin amor? Lo amado se nos presenta como algo de lo que no podemos ni queremos
prescindir. Haz lo que ames para que ames lo que haces.
El conocimiento es amor, es una relación de amor entre el que conoce
y lo que es conocido. Saber, conocer, comprender, no se colma en el tener
noticia o ser erudito, como enseña Ortega.
"Considero la filosofía como la ciencia del amor", afán
de comprensión, hasta convertirse en "locura de amor"
(Fedro), continúa el filósofo madrileño.
La filosofía nace del asombro, de la admiración. Invitamos
a continuar asombrándonos, recuperar el tiempo perdido para volver
a admirarnos, aunque éste no sea un tiempo lucrativo. Descubriremos
que existen recompensas mayores.
El mundo, nuestra vida, son asombrosos ¿De dónde ha venido
todo? ¿Quiénes somos? ¿Cuál es nuestra tarea?
Y este asombro nos conduce a la búsqueda de significado.
Queremos ofrecernos este departamento de filosofía desde esta perspectiva
del amor, de la integración, olvidando todo tipo de exclusivismos
y de posibles rencores. Abierto a todos y con la pretensión de
que quien quiere enseñar una verdad que no nos la diga, que sencillamente
la muestre. La verdad es alétheia, descubrimiento, revelación,
desvelamiento. Por ello, quien quiera enseñarnos una verdad, que
nos sitúe de modo que la podamos descubrir nosotros (Ortega).
En esta continua búsqueda de todo lo específicamente humano,
la filosofía busca reencontrar el lugar que ocupó un día
en la sociedad. Si volvemos la mirada hacia atrás es simplemente
para no repetir posibles errores o incomprensiones. Se dice que si, en
un momento dado, la sociedad dio la espalada a la filosofía, pudo
deberse a que la filosofía había tomado un camino ajeno
con anterioridad.
Hoy la sociedad, nuestra sociedad se muestra huérfana, siente,
busca a tientas su camino, y espera encontrarlo en la filosofía.
Esta sociedad tiene sed, hambre, está enferma de falta de filosofía.
Sócrates nos enseña la filosofía como una especial
forma de vida. Especial porque quiere ofrecer respuestas o más
bien preguntas específicas a todos los seres humanos. La filosofía
como reflexión, odisea del hombre, sobre nuestra experiencia vital.
A veces se nos aparece tan lejos de nuestras preocupaciones y ocupaciones
y con una terminología enigmática. Lejos de toda oscuridad
la filosofía contiene dentro de sí los valores más
esenciales para nuestra vida, para nuestra felicidad, para nuestro ser
como personas y como ciudadanos.
Nos abre vías hacia el despliegue de nuestra creatividad, de nuestro
pensamiento crítico y reflexivo.
Ofrecemos el método socrático, el diálogo abierto
y fecundo contra cualquier tipo de adoctrinamiento, de manipulación,
de sinrazón, de violencia.
Queremos huir de la sofística, de la argumentaciones vacías
que únicamente buscan la victoria, escondiendo y rechazando la
búsqueda de la verdad.
Jose María Calvo
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