EL RINCÓN DE BORGES EN EL BARRIO DE LAS LETRAS
Argentina elige el barrio cumbre de la literatura española para depositar, en Madrid, una parte del legado de Jorge Luis Borges.
No buscó la fama ni la “eternidad” pero la grandeza de su obra lo convirtió en mito de la literatura universal y, ahora, su figura se desdobla en universos y mundos en los que se le rinde perpetuo homenaje.
El último tributo, y de modo permanente, se lo ofrecerá Madrid. Veintitrés años después de su muerte, España vuelve a estar de enhorabuena. La Asociación Borgesiana de Buenos Aires; su presidente, Alejandro Vaccaro, además de biógrafo y coleccionista de Borges; el escritor y empresario Alejandro Roemmers -copropietario de la “colección Borges”, la más importante del mundo- y Roberto Alifano, uno de los “padrinos” de la idea e íntimo colaborador del escritor entre 1979 y 1985- han cedido a la Fundación Alianza Hispánica una parte significante de las 20.000 piezas que integran la colección. Una extraordinaria recopilación de testimonios y objetos que evoca, en todos los sentidos, su legado como autor y su historia como ser humano. Ya lo dijo el gran hombre de Buenos Aires, España está “silenciosa en nosotros”, “en los íntimos hábitos de la sangre”.
“El Rincón de Borges en el Barrio de las Letras” nace con el espíritu de honrar su vida y su obra con una exposición permanente en nuestra sede (calle San Pedro, 22) que se combinará con exhibiciones temporales en otras ciudades”, dice Gloria Solas Gaspar, presidenta de la Fundación. “ Partiendo de la base que hemos construido en estos últimos años y del hecho de que, con el tiempo, se irán añadiendo un indeterminado, e importante número de piezas a “su Rincón”, esperamos que la “presencia” de Borges en Alianza Hispánica nos ayude a acometer mejor nuestros proyectos. Objetivos que no son otros que fomentar y preservar los valores culturales españoles e hispanoamericanos, promover la cultura hispánica en España y en el exterior, y servir de enlace entre los hispanistas, iberoamericanos, o estudiosos de la cultura hispánica a través de congresos, conciertos, mesas redondas, tertulias, exposiciones, etc”.
Borges crea un puente entre dos orillas y lo hace permitiéndonos descubrir una colección que incluye manuscritos, cartas personales, poemas, libros, documentos inéditos; un abundante y muy valioso material gráfico, y algunos retratos de autor realizados por conocidos artistas. Entre ellos, los pintados por su hermana, Norah Borges. Una impresionante recopilación de piezas que fue exhibida en la Biblioteca de Alejandría (Egipto) durante los actos de conmemoración del 20º aniversario de su muerte, en 2006, y que ha sido llevada también, recientemente, a las universidades de Macquire, en Sidney, y a la Hebrea de Jerusalén, durante unas jornadas memorables.
Este pequeño “museo” que, ahora abre sus puertas en Madrid es, dice Roberto Alifano, “una valiosa aportación a la cultura y, también, al Barrio de las Letras. Borges es el escritor, a mi criterio, más importante del siglo XX, el único que admite la obra completa, escrita toda en un mismo registro y que, además, está diseminado en ella ya que, como Quevedo, no amonedó un libro: es poesía, relato, ensayo, conversaciones. Así como se habla de la obra “kafkiana”, se habla también de la obra “borgeana” (que remite a laberintos y espejos)”.
Jorge Luis Borges llega a Madrid, la ciudad por la que le gustaba deambular sin rumbo fijo, para fundirse con su destino, el de la lengua castellana. Para reabrir puertas y acercar, sobre el gran Océano, las dos orillas del idioma. Para ser parte de esa misma envoltura literaria en la que se encierran las huellas de la historia, las vidas y las leyendas de todos aquellos que llevaron a la cumbre la literatura española.
EL “RINCÓN DE BORGES” SE ABRE AL MUNDO
La apertura de este “espacio Borges”, una suerte de pequeño museo, se dará a conocer en una semana de actos y encuentros en la que escritores, cineastas y artistas argentinos y españoles rendirán homenaje a la cultura con Mayúsculas. Pero también para acompañar hasta su nuevo destino la memoria de Borges durante unas jornadas en las que todos estos creadores celebrarán y compartirán testimonios y anécdotas de sus vivencias con el autor de “El Aleph”, de su inmensa labor, de su metáfora infinita.
Un siglo y una década desde su nacimiento; noventa y dos años desde su primera visita a Madrid; treinta desde que fuera galardonado (1979), con el Premio Cervantes… la memoria viva del gran hombre de Buenos Aires quedará unida para siempre al espíritu del Barrio de Huertas donde las Musas cosecharon las obras cumbres de la literatura española.
A buen seguro, le gustaría saber a Jorge Luis Borges que un día –en la fecha quizá menos pensada- una parte de su legado encontró un lugar de honor allí donde vivieron los más grandes ingenios de nuestra literatura. Y es que, a su modo de ver, el Paraíso sólo podía encontrarse en un planeta habitado por los dueños de las letras. En ese mundo que encerraba, sin duda, a todos los demás mundos.
En ese trocito de Madrid donde fueron vecinos durante años Góngora y Quevedo –coincidían en el portal, pero eligieron los sonetos para insultarse-; donde vivió Tirso de Molina; Calderón de la Barca; Moratín; Lope de Vega y Miguel de Cervantes Saavedra; donde se imprimió la primera parte de Don Quijote de la Mancha (hoy el Museo Cervantino), en 1605; donde fueron bautizados Ramón de la Cruz y Benavente y se casaron nuestros gloriosos románticos Becquer y Larra; donde Galdós sitúa su novela “Misericordia” y figuran los certificados de defunción de Cervantes, Lope de Vega, Ramón de la Cruz y Espronceda (Iglesia de San Sebastián)… Las mismas calles por las que, dando un salto en el tiempo, paseó Baroja, inventaría Ramón María del Valle-Inclán el esperpento y vendría al mundo el "ilustre" dramaturgo José Echegaray, nuestro Premio Nobel de 1904. Y, también, los mismos recodos en los que se presentan a día de hoy los mejores museos -El Prado, Thyssen-Bornemisza, Reina Sofía, y el reciente Caixa Forum-, sin olvidarnos del hotel Palace donde Borges se hospedaba en sus frecuentes visitas como hombre de paso encontrando, bajo su gran Cúpula, el reflejo de una luz que le recordaba a la de Buenos Aires.
El rincón de Borges...

